¿Padecés el efecto Diderot? – Noeh Liñeiro.
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¿Padecés el efecto Diderot?

¿Padecés el efecto Diderot?

Al finalizar el 2021 te hablé sobre  ¿Cómo hacer un cierre detox de fin de año? y te conté que cuando no sabemos por dónde arrancar a diagramar nuestros objetivos para el nuevo año, lo ideal es que comencemos a reflexionar acerca de los hábitos y actitudes que tenemos y nos molestan, esos que hasta a veces también nos avergüenzan.

Tal vez tienen que ver con dejar todo para último momento, con enojarnos muy fácil, con darnos cuenta que nos acostumbramos a mentir solo para impresionar a los demás, entre muchas otras cosas.

A lo largo de los siguientes días, mi intensión es la de brindarte ayuda con el tema de cerrar tu ciclo personal y arrancar el diseño de tus objetivos del nuevo año, de manera que transformes tu imagen desde dentro hacia fuera.

En linea con lo que te comento, es que hoy quiero hablarte sobre este extraño efecto, el efecto Diderot, que nos influye a muchos a la hora de realizar compras y que seguramente no lo notaste, pero tal vez ya se volvió una constante en tu vida, atentando contra tu economía y tu imagen.

Pst! Podés oir esta nota desde el programa de Podcast que tengo que se llama «Consultorio de imagen» Lo encontrás en Spotify, Apple Podcasts  y  Google Podcasts.

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Es posible que hayas arrancado el año con el objetivo de entrenarte o hacer más actividad física… y ¿no te pasó que luego de decidir iniciar te fijaste que tenías que comprarte unas zapatillas nuevas? Y… ya que compraste unas zapatillas seguro le sumaste unas medias. Una vez puestas, te diste cuenta que necesitabas cambiar tu pantalón y buscaste uno nuevo, o un short o una calza. Y claro, para estar a tono también va la nueva remera, (o dos mejor, para tener para intercambiar)

También tuviste en cuenta que podía refrescar y necesitarías un buzo o una campera livianos ¿no? Y ni hablar de que ahora tal vez necesitás un bolso para llevar al club o al gym, y cargarle una nueva botellita de agua a tono con todo el resto, claro.

¿Viste como arrancaste con una simple y sana idea de ejercitarte, y la transformaste en toda una experiencia de compra?

¿Vivís o viviste esta secuencia alguna vez?

Te aseguro que no es casual, y aunque no lo creas se trata del mismo espiral de gastos en el que caés también cuando iniciás comprando un vestido, o un traje para algún evento (solo se trata de eso al inicio) pero luego notás que te faltan los zapatos que combinen, el cinturón, la corbata, los aros o la cartera…

¿Por qué nos surge esta necesidad de comprar una cosa detrás de otra?

Porque según dicen los expertos, a nuestro cerebro le encanta agrupar las cosas en conjuntos, porque nos genera una sensación de equilibrio y armonía, pero esta sensación se vé afectada cuando adquirimos un elemento nuevo. Por eso buscamos recuperar la armonía cambiando todos los objetos anteriores a la nueva compra.

Tal vez en las fiestas te tocó armar la mesa de navidad y decidiste cambiar el centro de mesa por uno diferente, pero te diste cuenta que no armonizaba con el mantel que tenías, entonces compraste uno nuevo. Posiblemente, eso también te llevó a modificar algo de la cristalería o la vajilla, de manera que ese centro de mesa del inicio, desarmó la armonía de tu mesa, y detonó en un número mayor de compras de objetos para volver a la armonía anterior.

En el libro “el millonario de la puerta de al lado” de Thomas J. Stanley se habla de que cuando una persona cambia a una mejor posición social, y se muda a un barrio de clase alta no solo cambia la casa, también cambia el auto, para que se vea más acorde al de sus nuevos vecinos, y también adapta los muebles a la nueva vivienda.

Así es como se inicia una espiral de gastos que, sin que nos demos cuenta, tal vez pueda dejarnos mal económicamente y con deudas, tal como le pasó allá por el siglo XVIII al pobre Diderot.

¿Querés que te cuente su historia?

Denis Diderot, fue un enciclopedista, filósofo y escritor francés que describió esta espiral de gasto en un relato en donde contó su experiencia con una bata o capa (como la definen algunos) que lo llevó a quedar en ruinas.

Resulta que este buen hombre acostumbraba a estar en un pasar económico muy humilde, hasta que un día su suerte cambió cuando la emperatriz Catalina La Grande, le compró los libros de su biblioteca y le ofreció una gran suma de dinero. Con ese dinero lo primero que se compró fue una capa roja, de un género muy fino y exclusivo para la época, que lo hacía sentir importante, elegante y destacado. Pero ahí no radica el problema, sino en que Diderot notó que no había armonía entre su última adquisición y el resto de sus pertenencias, por lo que sintió la necesidad de comprar cosas nuevas que combinaran con la belleza de su nueva capa.

Así fue como reemplazó su alfombra vieja por una nueva, compró esculturas, y cambió sus muebles…. Y sin darse cuenta comenzó a gastar en exceso y no solo se había terminado todo el dinero, sino que también estaba endeudado.

¿Ahora entendés por qué se llama Diderot a este tipo de espiral de consumo?

Tal vez sufriste del efecto Diderot cuando quisiste cambiar tu sillón en el living, y notaste que los demás muebles no combinaban con él…

¿Cómo detectás si lo que te pasa a la hora de comprar se trata del efecto Diderot?

A veces sucede que realmente no tenemos qué ponernos para un evento y nos faltan varias cosas para poder vestirnos, esto NO es un efecto Diderot sino una necesidad real. La cual se puede trabajar de manera inteligente y anticipada cuando nos organizamos de a poco.

Diferente es cuando estrenás algo nuevo para cada evento que tenés, o por lo menos procurás hacerlo, y lo acompañás de otros elementos relacionados, y por ello vas a encontrar en tu armario que tenés prendas o accesorios con solo una o dos posturas.

Por esto, el efecto Diderot se relaciona más con la acumulación, con la tendencia natural de nuestra mente a buscar tener más cosas, es decir agregar.

Pero no solo agregamos cosas, también luego debemos agrandar los espacios para que entren todas esas cosas. Por tanto, en lugar de simplificar nuestra vida y nuestra rutina la vamos complejizando.

Hoy con esta nota te invito a reflexionar sobre tus actitudes de consumo para reforzar tu imagen, plantearte iniciar un cambio real, y diferenciar estas cosas de manera que te centres en comprar lo que de verdad necesitás, y claro realmente necesitar lo que hoy tenés.